Cinco señales de que tienes que cuidar tus defensas

Cansancio y defensas

Mantener un sistema inmunitario saludable es muy importante para numerosas funciones y para mantener la salud del organismo. Estudios clínicos sugieren que el estado del sistema inmunológico puede incidir o estar implicado en el desarrollo de enfermedades como la depresión o el Alzheimer. 

Es por ello muy importante mantener un sistema inmunitario saludable, ya que puede deteriorarse a causa de numerosos factores, entre ellos el estrés, la falta de sueño, el sedentarismo y, por supuesto, una mala alimentación. Una dieta mediterránea rica y equilibrada, con variedad de frutas, verduras, hortalizas, legumbres y semillas, así como carnes blancas, huevos y pescado, es la mejor aliada de nuestra salud en general y de nuestro sistema inmune en particular. Practicar ejercicio físico con regularidad –siempre con una parte de tonificación para mantener en buen estado la masa muscular–, dormir bien, evitar el estrés y buscar mecanismos para mejorar nuestro bienestar físico y psíquico (yoga, paseos, mindfulness…) son otros de los hábitos que debemos incorporar para tener un sistema inmune sano y fuerte. 

A continuación, detallaremos cinco señales que nos pueden estar alertando de que nuestro sistema inmunológico necesita un plus de cuidados:

1.Mala higiene de sueño

Dormir pocas horas o pasar unos días sin descansar puede hacer que el sistema inmunitario se debilite, de modo que no pueda hacer frente a agresiones externas como, por ejemplo, los patógenos. Un estudio publicado en la revista Sleep señala que la falta de sueño puede “apagar” los procesos del sistema inmunitario relacionados con los glóbulos blancos. 

Es importante remarcar que si tenemos algún trastorno del sueño (retraso en el inicio o mala calidad del sueño, despertares nocturnos) sería conveniente consultar a un profesional sanitario o especialista para que evalúe nuestro estado de salud en general y sepa asesorarnos en una correcta higiene del sueño. 

2. Una vida estresante

Pese a que el estrés no afecta a todas las personas de la misma manera, puede ser un factor determinante en numerosas patologías, también en las relacionadas con el sistema inmune. Una revisión de investigaciones publicada en el Journal of Consulting and Clinical Psychology señala que el estrés, la falta de afecto y el desánimo alteran las células que modulan el sistema inmune y, en consecuencia, predisponen al desarrollo de enfermedades infecciosas, dificultan el cicatrizado de las heridas y pueden agravar el curso de algunos tipos de cáncer y otras enfermedades. 

Pese a que combatir el estrés y la ansiedad suele ser la asignatura pendiente de muchas personas en los países desarrollados, es fundamental buscar vías para poder canalizarlo, desde la práctica de ejercicio físico a las actividades creativas de cualquier índole.

3. Infecciones recurrentes

Según la prestigiosa Clínica Mayo, en Estados Unidos, “uno de los signos más comunes de inmunodeficiencia primaria es tener infecciones más frecuentes, más duraderas o difíciles de tratar que las infecciones de alguien con un sistema inmunitario normal”. Según esta institución, una persona con el sistema inmune debilitado podría contraer infecciones que una persona con un sistema inmunitario saludable probablemente no contraería. Esto significa que, si presentamos algún tipo de infección recurrente, es probable que nuestro sistema inmunitario se encuentre debilitado y debamos prestarle atención para volver a tener unas defensas fuertes capaces de combatir infecciones. 

4. Una dieta pobre y desequilibrada

La Sociedad Internacional de Inmunonutrición recomienda una dieta rica en alimentos antioxidates para reforzar el sistema inmune y aumentar la respuesta específica encargada de generar anticuerpos.  Lo mejor para el sistema inmunitario, por tanto, es seguir una dieta mediterránea, que priorice el consumo de frutas, verduras y hortalizas, con un alto aporte de semillas, legumbres, cereales, huevos, pescado y carnes blancas. Así lo señala una investigación publicada en Frontiers in Physiology, que indica que aquellos adultos de entre 65 y 79 años que siguieron este tipo de dieta, con un suplemento diario de vitamina D, mostraron pequeños aumentos en la cantidad de células del sistema inmunitario que combaten las enfermedades, como las células T. 

5. Cansancio peristente

En ocasiones es circunstancial y se debe a un ritmo de vida frenético, pero si el cansancio es persistente puede ser una señal de que tenemos el sistema inmune debilitado. 

 

Si tenemos estos cinco puntos en mente podremos ayudar a nuestro cuerpo a sentirse mejor. ¡A por el otoño!

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