Trabaja tus hábitos para alcanzar la excelencia

El primer paso para empezar algo es atreverse. Lanzarse a la piscina con la intención de pasarlo bien, de aprender y de crecer durante el proceso. Una vez empiezas a jugar siempre tienes que buscar la manera de dar lo mejor de ti mismo. Salir de tu zona de confort y enfocarte en la mejora continua. Porque si dejas de mejorar, dejas de aprender y a la larga, de jugar.  

No hay atajos para llegar al objetivo. Hay que pasar por todas las fases. Y para eso es importante establecer buenos hábitos

Los hábitos que tenemos forman parte de nuestro comportamiento. Pero no todos nuestros hábitos nos ayudan a conseguir nuestros objetivos. A menudo algunos incluso nos perjudican. Primero debemos tomar conciencia de los hábitos que nos limitan. Después, hace falta repetir el nuevo hábito que revierta el que limita durante un tiempo, porque cambiar una manera de hacer que ya tenemos adquirida puede tardar entre uno y tres meses. Tienes que ser perseverante para conseguir que el nuevo hábito forme parte de ti, convertirlo en un automatismo que haces sin pensar. Y eso todos los días con toda la energía, porque como decía Aristóteles “somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito“.

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